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El
quiromasajista Guillermo Ramos Santos, que inventó,
patentó y puso en práctica una nueva técnica
de tratamiento, la esferopuntura, única en el mundo, ha
conseguido, en apenas dieciséis meses de tener abierta su
consulta, que de unos setecientos pacientes, más del 99%
hayan curado de sus dolencias y, lo que parece más
importante, conseguido evitar pasar por el quirófano.
Ramos
Santos, que tiene sus centro de quiromasaje en la calle Guatiza
de Vecindario, frente al Ambulatorio, asegura ahora que se siente
“muy satisfecho” con su técnica, sobre todo
“al ver cómo personas que entran en mi consulta con
dolores y molestias, tras pasar por el tratamiento de las esferas
salen aliviados y terminan curándose, al punto de que ya
son varios los médicos de la Isla que me envían
pacientes que estén afectados por las dolencias que trato
en mi consulta”.
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El método
del quiromasajista sureño Guillermo Ramos Santos arroja un
índice de curación del 99%
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La
esferopuntura, según su inventos y según los
resultados que está obteniendo, elimina la parálisis
de los nervios radial,, cubital y mediano.
Guillermo Ramos
afirma que “con esta técnica se evita la parálisis
en los nervios radial, en los que se produce la enfermedad
conocida como mano péndula, el cubital, cuya afección
se conoce como mano de garra, y del mediano, nervio que es
atacado por el temible Síndrome del Túnel Carpiano,
a cuyos afectados consigue evitarles el siempre difícil
trance de tener que pasar por el quirófano”.
Este
quiromasajista grancanario, que ha dejado reflejada sus técnica
en un libro titulado “La esferopuntura y su incidencia
sobre el síndrome del túnel carpiano”, tiene
su invento patentado y ya es conocido a nivel mundial a través
de su página web. El sigue diciendo que el secreto de su
método no es más que el producto de muchas horas de
estudio y trabajo y, sobre todo, “el tener absolutamente
claro, no dónde se debe tocar, sino saber perfectamente
dónde no hacerlo”.
“Esta
premisa”, señaló, “es vital para que
este método sea afectivo, de ahí la necesidad de
divulgarlo, ya que las técnicas tradicionales no tienen
nada que ver con la esferopuntura que, en principio, extraña
a los mismos pacientes, pero tras tres o cuatro sesiones, se dan
cuenta de que experimentan alivio y se muestran satisfechos, en
algunos casos por el propio alivio, en otros por la tranquilidad
recuperada de saber que ya no es necesario que pasen por el
quirófano para curarse de una dolencia que ahora pueden
perfectamente tratarse con este método inventado por mí”.
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