CUIDADOS EN LA ARTROSIS
Relajación, estiramientos y técnicas corporales: Es necesario que el artrósico aprenda a relajar los músculos tensos, especialmente de las zonas afectadas, y en general el cuerpo y la mente. Cuando se relaja la mente disminuyen o casi desaparecen las tensiones corporales. Es bueno aprender a liberar las tensiones psico-corporales y necesario el expresar las emociones, preocupaciones, miedos,...que de otra manera nos atan en mente y cuerpo.
La personas afectadas de artrosis de rodilla o cadera harán bien en balancear las piernas al menos durante media hora al día, dejándolas a peso muerto sentándose en una mesa. La bicicleta estática sin freno, totalmente ligera en su movimiento y bien engrasada, puede ser de mucha ayuda para mantener “en forma” la articulación. Sólo el movimiento, sin hacer fuerza sobre la rodilla. Es Aconsejable estirar el máximo de músculos posibles, no solamente los de la zona dolorida. De poco nos sirve actuar sólo sobre la zona afectada ya que toda la musculatura del cuerpo actúa como una unidad.
Apoyo psicológico: La persona con artrosis necesita una apoyo psicológico que le facilite la expresión y concienciación de los problemas psico-emocionales que literalmente atan su cuerpo, necesita ser escuchado y comprendido.
La movilidad de la articulación ayuda a mantener el tono muscular. En las artrosis avanzadas puede ser necesaria la ayuda de una persona para movilizar la zona afectada. Es imprescindible evitar la inmovilidad prolongada, sobre todo en las personas de más edad por el riesgo a que la articulación llegue a anquilosarse.
Es necesario mantener en calor la parte afectada por el desgaste de la articulación o artrosis y en general todo el cuerpo del artrósico, especialmente en el invierno. Durante la quietud nocturna del sueño se produce un descenso de la temperatura que se hace notar a la mañana siguiente como una “insinuación” de dolor” y por ello se recomienda mucho la ropa de lana para los enfermos artrósicos. Uno de los grandes y antiguos remedios para el dolor articular en la artrosis es la arena fina de playa caliente, para los que no tienen playa a su alcance pueden utilizar arena fina de río, de construcción o incluso sal caliente. Podemos introducir la arena o la sal en unos sacos de lino, algodón o esparto y calentarla introduciéndola en el horno durante unos minutos. A continuación cuando este caliente la aplicamos sobre la articulación afectada. Siempre que hablemos de la aplicación de calor hay que tener en cuenta que estamos hablando de desgaste o artrosis y no de inflamación aguda o artritis. Durante la inflamación aguda no está indicado el calor. En este caso, unos paños de agua húmeda a temperatura ambiente alivian y mejoran un poco la parte donde hay inflamación con todos sus signos de calor, color rojo, zona abultada y con dolor. Aquí va muy bien la aplicación con gasas de agua timolada fría, durante cinco días alternos, sobre esta zona.
No se debe utilizar la manta eléctrica . Toda corriente eléctrica forma a su alrededor una campo magnético que no es aconsejable para nadie. La bolsa de agua caliente es mucho mejor y para el artrósico puede ser como el osito de peluche para los niños pequeños.
La ducha de agua bien caliente , enfocando el chorro durante un rato sobre la zona afectada (rodilla, cadera, cuello, zona lumbar) puede aliviar la crisis de dolor agudo . Igual de aconsejable puede ser una baño de agua caliente. Hay que secarse muy bien después para no enfriarse. La persona que padece de artrosis debe evitar también la humedad.
Un buen profesional, pero sin olvidar que la verdadera curación depende de lo que hagamos nosotros. A veces la intención y el cariño puesto en el masaje puede hacer milagros, no olvidemos que el tocar es curativo, el contacto con la mano de otra persona, con buenas intenciones, con cariño, puede ser una buena ayuda, incluso en fase de crisis. Las manos pueden curar y eso lo saben muy bien los niños cuando ante una enfermedad o un golpe les toca la mano suave, cariñosa y protectora de la madre.
Corregir posturas incorrectas: Es necesario que la persona vaya adquiriendo consciencia de su cuerpo y de las posturas correctas que le ayuden física y psíquicamente a mejorar.
Es aconsejable mantener la columna recta pero con soltura, sin rigidez. Muchas veces la columna más o menos torcida o las articulaciones afectadas o incluso deformadas nos indican el carácter de la persona: le pesa la vida, está como dividido, sin eje , no quiere manifestar los sentimientos, reprime la rabia, se coge las cosas a pecho, no se deja llorar porque cree que así manifiesta su debilidad, a gusto le daría un puñetazo a alguien pero cierra los puños para aguantarse, tiene miedo a la vida y se agarra al suelo poniendo los dedos de los pies en garra, la inseguridad en el futuro hace que los pies no toquen tierra y son débiles, la represión sexual y la sensación de pecado en esta vivencia de la relación humana le bloquea la pelvis, pudiendo afectar a la cadera y a las rodillas. En este caso la persona necesita apoyo para vivir más sanamente. Las posturas incorrectas del cuerpo se corrigen con frecuencia al “corregir” los problemas psicológicos y emocionales y el primer paso para ello es darse cuenta de la situación en la que vivimos, ya que a veces ni tan siquiera nos percibimos que estamos mal.
El apoyo alterno de los pies sobre una pequeña altura es recomendable para todas las personas que por su profesión pasan muchas horas de pie en el mismo lugar. La respiración profunda y libre ayuda también y en gran manera a mantener una buena postura corporal, especialmente de la columna. Al contrario la columna torcida y caída , del deprimido por ejemplo, obliga a respirar menos al comprimir las bases pulmonares. Si en estas condiciones el deprimido respira más la columna adquiere una posición más erecta, pero el problema está en que el deprimido no quiere respirar, no quiere vivir.
En algunos países existen” escuelas de dolor lumbar” para la prevención del lumbago común (lumbalgia), donde se analizan las tareas laborales, se corrigen posturas, se evitan traumatismos de origen laboral. ¿Para cuando en nuestro país?
El calzado: Mucho se conoce sobre los efectos perjudiciales del calzado sobre la estática corporal y en especial sobre la columna. Los típicos zapatos de tacón alto que desestabilizan al cuerpo y quizás algo más, son un peligro para las piernas y la columna. Es necesario utilizar un zapato bajo, amplio, especialmente en la punta y abierto en verano. Lo mejor para el tiempo de calor son las sandalias. Y de vez en cuando debemos disfrutar de pisar con los pies descalzos la hierba y la arena de la playa. Uno de los peores hábitos adquiridos, especialmente en los últimos años es el hecho de encerrar y comprimir los delicados pies de los niños pequeños en esas botas duras y que impiden andar con soltura Los niños de nuestro tiempo más parecen patos caminando con esas botas duras y rígidas, que le fijan la articulación de la rodilla y además son dos números más grandes que lo que le corresponde a sus sensibles pies, para que les valgan un poco más de tiempo. Antiguamente en los presidios a los presos les ponían una cadenas, argollas o una bola pesada en su tobillo; hoy les ponemos unas botas de siete leguas y el peso correspondiente a los pies de nuestros hijos. ¿ Será para que no puedan volar fuera del nido?. |