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ARTROSIS
El ser humano como ser vivo se mueve gracias a su esqueleto, formado por los huesos que se desplazan desde las articulaciones. Las articulaciones o lugar donde contactan dos huesos, permiten la soltura corporal y la movilidad. Los huesos son movidos por los músculos. El ser humano es un ser “articulado” y gracias a las articulaciones se puede mover. Si los huesos fueran rígidos en su forma y en su unión estaríamos “plantados en el suelo”. Quizás la articulación sea uno de los saltos evolutivos más importantes en el paso de la planta al animal. Los animales y el ser humano, permaneciendo aún en contacto con la tierra, se mueven por sus articulaciones.
Los niños se mueven con ligereza, en sus huesos y articulaciones hay elasticidad y los músculos están relajados. En las personas mayores las malas posturas corporales, las contracciones o tensiones musculares, el exceso de peso, la vida sedentaria; provocan trastornos en las articulaciones. Las contracciones o bloqueos musculares son muchas veces consecuencia de problemas o tensiones psicológicas (ansiedad, angustia, miedo, rabia reprimida,...). La rigidez mental se transmite a una rigidez física. Los bloqueos musculares son consecuencia de la falta de contacto y amor humano y las represiones psicológicas que vivimos desde niños.
Un niño que vive protegido, amado y sin represiones psicológicas en el campo de las relaciones humanas, en su sexualidad y capacidad de expresarse ,es un niño suelto, espontáneo y abierto. En cualquier movimiento se expande hacia fuera, sin miedo, crece. Por el contrario un niño sin amor, sin protección es un “animal humano” indefenso, asustado, que se aísla cerrándose hacia dentro, contrayendo el cuerpo, en un intento de defenderse del mundo hostil y frío. Un niño que se siente amenazado cierra el cuerpo, se contrae, corta la respiración, esconde la cabeza en los hombros, y si la amenaza sufrida es grave intenta no tener contacto con el mundo e incluso aparece un gran retraso en su crecimiento, se niega a crecer. El niño maltratado, siendo mucho peor , entre otras cosas por ser menos visible el maltrato psíquico que el físico, se defiende con su rigidez corporal que se manifiesta en dos formas importantes: el miedo y la rabia destructiva, más o menos reprimida esta última. En el adulto, la rigidez muscular es igualmente un síntoma de defensa ante el mundo. Las personas con graves problemas psíquicos tienen también una grave falta de movilidad. Con frecuencia ellas mismas se ponen una “camisa de fuerza” invisible que les impide toda movilidad espontánea. Los músculos contraídos como defensa ante el mundo vivido como agresivo, tanto en el niño como en el adulto, “atan” las articulaciones , disminuyendo la capacidad de movimiento, favoreciendo así la aparición de inflamaciones y rigideces articulares . Si da lugar a los trastornos reumáticos, al reuma.
La afectación articular se conoce como artritis. Si predomina la degeneración articular (cartílago y hueso) se llama artrosis o “desgaste”. También tienen especial importancia la mala alimentación, la obesidad o sobrepeso, la vida sedentaria, el estrés o las tensiones psicológicas, las malas posturas ( en la vida diaria, en el trabajo o aprendidas en la escuela). A la artrosis popularmente se le conoce como desgaste, y entre ellas el desgaste de rodilla y el de cadera son las más frecuentes. Hay que diferenciarla bien del desgaste de huesos, conocido como osteoporosis, que es una pérdida de calcio a nivel general de todo el esqueleto.
La artrosis es una enfermedad que aparece a partir de los 40 años, y se caracteriza por una alteración importante de la articulación. En dicha articulación tiene lugar un reblandecimiento original de una zona del cartílago.
En los estudios avanzados sólo quedan vestigios de cartílago. Los crujidos al mover la articulación traducen la pérdida de la regularidad de la superficie del cartílago. Las articulaciones habitualmente afectadas son la rodillas, caderas, columna vertebral y los dedos. Si no hay traumatismos u otras causas locales no se afectan las articulaciones de los hombros, muñecas, tobillos y codos. Los síntomas de la artrosis o desgaste de una articulación son locales : dolor, rigidez, limitación de la movilidad y pérdida de la función o trabajo de dicha articulación.
El dolor es uno de los síntomas de la artrosis, dolor que generalmente cede con el reposo y que de nuevo comienza al iniciar el movimiento, sobre todo cuando es brusco y descontrolado. Al ponerse de pie tras haber estado sentado mucho tiempo , al subir o bajar escaleras o llevar peso. Tras un cierto tiempo en movimiento las molestias disminuyen (la articulación se “calienta”) aunque estas vuelven a aparecer cuando se prolonga el movimiento y se “carga” de nuevo la articulación.
El dolor puede aumentar con los cambios de tiempo, al cambiar la temperatura y la humedad del medio ambiente. La obesidad es una causa frecuente de artrosis. La obesidad o bien otros factores asociados a ella pueden causar artrosis de rodilla. El exceso de peso sobrecarga las articulaciones, y como el dolor de la articulación hace que la persona se mueva menos aumenta la obesidad, entrando así en un círculo vicioso. Incluso la frustración que con frecuencia vive el obeso o la falta de una aceptación de la imagen corporal y la falta de autoestima, la inseguridad, la necesidad de afecto o la rabia más o menos escondida y no expresada, debida a veces a la burla de otras personas, le lleva a comer en exceso, en un intento vano de tapar la ansiedad así originada.
La alimentación incorrecta es otro de los factores importantes en este proceso. Tanto el hueso como el cartílago y el resto de los elementos de la articulación se encuentran en continuo proceso de nutrición y regeneración. Tenemos una idea muy falsa de la realidad que sucede en el hueso y la articulación si creemos que son zonas muertas y rígidas. Una mala alimentación con pocas frutas y verduras, y con exceso de productos refinados, especialmente en hidratos de carbono: (pan, azúcar, dulces) es uno de los factores, a mi juicio, más importante en este proceso. Se sabe que el exceso de proteínas - carnes , pescados, huevos, derivados de la leche, aunque parezca extraño este último grupo - favorece la pérdida de calcio por la orina, y ya sabemos que este mineral es fundamental para el buen mantenimiento de nuestro sistema óseo, por lo que es un factor importante en la artrosis: “Hay que comer poco de todo y mucho de nada”.
El calcio es como un “tapón” que neutraliza los tóxicos. Por el contrario una alimentación rica en frutas y verduras, frutos secos, cereales integrales,... y otros alimentos sanos facilitan la regeneración de los huesos y articulaciones.
En este proceso, el ayuno, es necesario ir abandonado los medicamentos, es imprescindible una paz terapéutica. El ayuno no es una terapia, los animales y los niños lo hacen por instinto, dejan de comer ante una enfermedad. El ayuno no cura, es el cuerpo vivo el que se regenera durante este proceso porque sólo él tiene poder de curación y este poder es parte del poder curativo y regenerativo de toda la naturaleza. El ayuno o la alimentación en forma de ensaladas o frutas crudas durante una temporada son dos excelentes maneras de despertar la capacidad de autocuración que tiene el organismo vivo. Es una manera de equilibrar el exceso de comida de otros momentos.
Las sobrecargas ocasionadas por tensiones musculares crónicas causan problemas de artrosis en las diferentes articulaciones. Los elementos que toman parte de la articulación están afectados. La artrosis de cadera cuando no es síntoma de una enfermedad más amplia del organismo, según Federico Navarro, psiquiatra de la línea reichiana (Wilhem Reich), “es debida a una contracción crónica de los músculos de las caderas, cuya finalidad es impedir, inconscientemente la apertura de las piernas. La artrosis de cadera es, por ese hecho, expresión de la prohibición sexual y del autocastigo con respecto al deseo- o por haber transgredido esa prohibición”.
Al aparecer el síntoma del dolor la persona afectada aumenta más o menos conscientemente las contracciones musculares en un intento de inmovilizar la zona, para que disminuya el dolor. De esta manera se agrava aún más el problema. |